Canal interoceánico de Nicaragua, una posibilidad real
Vista general de las obras de ampliación del canal interoceánico durante la visita de la ministra de Fomento de España, Ana Pastor, en Panamá.
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NICARAGUA/EFE — HKND quiere construir un canal tres veces más grande que el de Panamá y casi 50 % más extenso que el de Suez, atravesando montañas, cuencas, ríos, bosques, áreas protegidas, un corredor biológico internacional, un humedal de importancia mundial, un lago casi tan extenso como Puerto Rico, el extremo de una cordillera volcánica y el cinturón de fuego, la zona sísmica más activa del mundo.
Empresas de América, Europa y Asia ya mostraron interés en el proyecto, y su construcción llama la atención del mundo porque acortaría en miles de kilómetros las rutas marítimas.
El canal de Nicaragua es necesario, según HKND, porque el tráfico naviero exige embarcaciones cada vez más grandes, que superan la capacidad del de Panamá aún después de la ampliación.
El canal de Nicaragua permitirá el paso de buques con capacidad de 25,000 TEU (unidad equivalente a veinte pies, por sus siglas en inglés), el de Panamá no admitirá barcos sobre los 13,000 TEU, de acuerdo con HKND.
Además, la ubicación del canal de Nicaragua, siempre en el istmo de Centroamérica, pero más al norte de Panamá, permitirá ahorrar unos 4.000 kilómetros de viaje entre la costa este de Estados Unidos y China, conforme cálculos de la concesionaria china.
Exigencias de la naturaleza
El propietario de HKND, el chino Wang Jing, mantiene que las obras culminarán en 2019, sin embargo, tendrá que complacer algunas exigencias de la naturaleza para avanzar a lo largo de 276 kilómetros, por 230 a 520 metros de ancho y 30 metros de profundidad.
HKND estima que unas 27,000 personas serán reubicadas, comprará unas 30,000 hectáreas y alquilará otras 26,000.
La población del sur de Nicaragua, que se considera afectada, ha realizado 50 marchas repudiando el proyecto.
A favor, HKND cuenta con una encuesta que indica que hasta el 63% de los nicaragüenses apoyan la construcción.
El reto no es tanto social como ambiental, según el asesor jefe del proyecto, Bill Wild.
Entre las conclusiones de la firma británica Environmental Resources Management (ERM), que realizó los Estudios de Impacto Ambiental y Social (EIAS) auspiciados por HKND, está la necesidad de acoplarse a la naturaleza.
Por esto la concesionaria ajustó su proyecto original, dijo Wild en declaraciones públicas. “Se han realizado algunas optimizaciones con mayor costo para el proyecto, (para) evitar (y) reducir impactos ambientales y sociales, y minimizar los riesgos”, resaltó Wild.
Entre las “optimizaciones” está el evitar el río Tule, para tener un impacto menor en San Miguelito, un humedal de importancia mundial, lo que supondrá unos 700 millones de dólares para HKND, de acuerdo con su vicepresidente ejecutivo, Kwok Wai Pang.
La concesionaria también “protegerá” de manera fortuita la reserva biológica Indio Maíz, en el extremo sureste del país, y nadie podrá invadirla desde Nicaragua.
HKND aceptó la recomendación de ERM, de correr la entrada Pacífico unos 250 metros al sur, y mover hacia el este el acceso Caribe, incluyendo la creación de un puerto en una península artificial, para no impactar las desembocaduras de los ríos Brito y Punta Gorda.
La naturaleza ha obligado a HKND a reducir excavaciones en su plan, y utilizar técnicas similares a las de una aspiradora en el Gran Lago de Nicaragua, para evitar dispersión de sedimentos, explicó Pang.
HKND también necesitará construir dos lagos artificiales, llamados Atlanta y Agua Zarca, para no ocupar las aguas del Gran Lago, para evitar la salinización, vaciar el depósito natural, y regular su nivel.
Los sismos y la posibilidad de un tsunami forzaron el diseño de la esclusa oeste en tierra firme.
Creación de 50,000 empleos
Esto porque el litoral Pacífico está en el cinturón de fuego, que provoca unos 1.600 sismos al año en Nicaragua, alguno de los cuales puede desencadenar un tsunami destructivo, como el de 1992.
De ahí el interés de HKND por garantizar esclusas con tecnología para proteger bombas nucleares, para soportar colisiones de buques, terremotos de magnitud 9,0 Richter, y eventos catastróficos globales, con frecuencia de 1 en 10,000 años.
Estudios de suelo y subsuelo, clima, riesgo sísmico, disponibilidad y flujo de agua, sedimentos, entre otros, serán claves para crear el “balance”, especifica la firma británica.
Los estudios, que iniciaron en 2013, continuarán al menos hasta 2016, ha informado HKND. El proyecto, que incluye “subproyectos”, como carreteras, dos puertos, un aeropuerto, una zona de libre comercio y un complejo turístico, costará unos 50,000 millones de dólares, de acuerdo con cálculos de la concesionaria.
Para Nicaragua, el segundo país más pobre de América Latina, el proyecto significará la creación de 50,000 empleos, y según los datos del Banco Central del país casi duplicaría su PIB.
La concesión de construcción y administración del proyecto, otorgada a Wang Jing en 2013, tendrá una duración de 50 años más 50 prorrogable. Nicaragua podrá asumir el control total del canal 100 años después del inicio de operaciones, según la ley que regula el proyecto.
ERM, cuyos estudios insistieron en la necesidad de información “transparente”, concluyen que el proyecto “ofrece beneficios reales para el ambiente y las personas, pero sólo si el argumento comercial es robusto, el financiamiento es seguro”, y si se ejecuta bajo “las normas internacionales”.
“La implementación exitosa de este proyecto requerirá el esfuerzo coordinado de HKND, el Gobierno de Nicaragua, agencias de desarrollo multilaterales y las organizaciones de la sociedad civil”, concluye ERM.
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